La publicidad es un fenómeno de izquierdas

publicidad-internetA pesar de que junto a su finalidad comercial cumple también un papel informativo, es habitual que veamos la publicidad como algo molesto, un estorbo que roba espacio útil en las webs o en las revistas, o que interrumpe nuestro disfrute cuando estamos viendo televisión o vídeos en internet. Y en parte así es. Pero también es verdad que ninguno de esos medios podría existir -al menos en la forma accesible y gratuita que los conocemos- si no fuese gracias a ese mecanismo financiador que representa la publicidad.

El caso más reciente -históricamente hablando- lo tenemos en Internet. Miles, sino millones, de sitios web, desde los que más usamos como Youtube, Google, Facebook, Hotmail… y toda la prensa online, hasta los más pequeños blogs de particulares o foros especializados, se nutren del aporte que hacen los anunciantes y que hace posible que esas webs estén a disposición de los usuarios sin que estos tengan que pagar un duro. O bueno, eso parece.

En realidad, el coste de esa publicidad lo estamos pagando entre todos, pero de manera indirecta, al adquirir los productos de las empresas anunciantes. Del PVP de esos productos, una pequeña -o no tan pequeña- parte es destinada dentro de los presupuestos de esas empresas a su departamento de marketing. La publicidad -y el fin al que se destina- la pagamos pues entre todos. Pero lo hacemos en realidad de manera muy progresiva, ya que quienes más consumen (los ricos) más contribuyen, mientras que la gente que consume poco contribuye mucho menos. Por ello, en ese reparto desigual de la carga se podría decir que la publicidad tiene económicamente un efecto propio de las políticas económicas de izquierdas.

De hecho, ¿qué pasaría si no existiera la publicidad? Pues que todos los medios de comunicación (tv, internet, prensa, radio…), salvo los de titularidad pública, tendrían que ser de pago. Y ya sabemos que las cosas que son de pago tienen el mismo precio para el rico que para el pobre. Mucha gente con pocos recursos se vería limitada en su acceso a la información y a los distintos medios, lo que contribuiría a una sociedad menos justa, menos informada y con una mayor desigualdad social.

La publicidad puede a veces ser molesta, especialmente cuando se hace un uso abusivo de ella -todos hemos sufrido algunos ejemplos de esto en internet o en la tele-, pero no se puede negar que como agente económico resulta tremendamente útil.

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